jueves, 28 de agosto de 2008


Una idea estética esbozada en mi mente que no llego a plasmarse completamente, el olor a aceite quemado, una cerveza fría y nafta en las manos. El humo del cigarrillo se mezcla con los gases de escape de una 2 T rabiosa que empareja arriba de las diez mil vueltas. Las largas noches de insomnio en el galpón helado, haciendo y rehaciendo una y mil modificaciones al diseño original dejan huella en la osamenta que se queja todas las mañanas aunque mucho más en los días de humedad.

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